Andorra realiza 2.100 pruebas TMA semanales, que equivale a cerca del 3% de la población

Andorra busca convertirse en uno de los destinos más seguros para viajar este verano con la aplicación de una serie de protocolos específicos para garantizar la seguridad de sus habitantes y turistas ante la Covid-19.

Después de llevar a cabo un doble cribado masivo, que ha supuesto la realización de casi 138.000 pruebas serológicas al 90 por ciento de la población de manera voluntaria, se siguen haciendo TMA (unas pruebas similares a las PCR pero con mayor sensibilidad) centrándose en el test and trace para detectar nuevos casos y poderlos aislar. De esta manera, se hace un seguimiento detallado de cada caso y de sus contactos para evitar nuevos contagios, gracias a la elevada capacidad para testar que llega a 2.100 pruebas semanales alcanzando cerca del 3% de la población y al sistema de rastreo que está integrado por 60 personas.






Las pruebas TMA son similares a las PCR, pero con mayor sensibilidad





Las pruebas se hacen al personal sanitario, con una especial incidencia y vigilancia en el Hospital Nostra Senyora de Meritxell, y todas las personas que van a urgencias. También se llevan a cabo cribados aleatorios en todos los centros sociosanitarios del país una vez cada mes, al personal de los sectores que están en contacto con el turismo, sean comercios, restaurantes u hoteles, y los residentes que piensen que han podido estar en contacto con el virus ya sea porque han sido en una zona de riesgo o bien han tenido síntomas. En este caso, las pruebas son de carácter gratuito y se pueden hacer en los dos stoplabs, laboratorios específicos habilitados a tal efecto.

De hecho, el país de los Pirineos tiene experiencia en este ámbito cuando con la realización del cribado poblacional se movilizaron más de 1.500 personas entre personal sanitario y voluntariado en 59 puntos de cribado distribuidos en 9 stoplabs presentes en todo el territorio. Además, para seguir previniendo la pandemia, Andorra, como otros países, ha obligado al uso de la mascarilla como medio de contención.

Efectivos sanitarios realizando la prueba del coronavirus en Andorra
Efectivos sanitarios realizando la prueba del coronavirus en Andorra
(Cedida)








Otro de los factores que han sido determinantes para evitar situaciones de enorme complejidad, como una eventual saturación del sistema sanitario -Andorra sólo dispone del Hospital de Nostra Senyora de Meritxell- ha sido el comportamiento ejemplar y el civismo de toda la población que ha seguido escrupulosamente todas las recomendaciones y las medidas que se han ido aplicando durante el confinamiento y en las diferentes fases de reanudación, sin recurrir a la activación del estado de alarma.


El desconfinamiento contó con tres fases de reapertura de los sectores económicos y de servicios





El plan de desconfinamiento andorrano incluyó tres fases de reapertura de los sectores económicos y de servicios en períodos mínimos de dos semanas para poder tomar decisiones en función de los efectos de la reincorporación laboral en cada fase. Paralelamente, el Gobierno andorrano relajó las medidas de confinamiento dejando salir una hora al día a caminar en función de unas franjas horarias y de un sistema de turnos. El desconfinamiento total se llevó a cabo una vez acabados los dos turnos de cribado masivo al 90% de la población, lo que permitió pasar de un confinamiento global a un confinamiento selectivo donde los contagiados estaban aislados, consiguiendo que la transmisión del virus llegas a ser prácticamente nula.






Perspectivas de futuro





Como la mayoría de países, Andorra debe replantear una nueva realidad en medio de un escenario incierto y cambiante. La planificación presupuestaria del Ejecutivo a principios de legislatura ha variado de forma radical, teniendo en consideración las consecuencias que está comportando esta crisis, con una previsión de la reducción del 10% del PIB. En este sentido, Andorra prevé pasar de un endeudamiento de cerca del 34% del PIB a un del 43% del PIB. Pero al margen de una revisión meramente presupuestaria, el Gobierno andorrano quiere acelerar las reformas para favorecer la diversificación económica en clave de sostenibilidad y de innovación, más allá de los pilares productivos tradicionales de la economía andorrana como son el turismo y el comercio.

Los últimos quince años han sido determinantes para la transformación del país; pasando de ser una economía sin imposición directa, con secreto bancario y prácticamente cerrada a la inversión extranjera, al desarrollo de un nuevo modelo impositivo con una tributación directa y cooperando en materia fiscal. El Coprincipado ha sido capaz de levantar de forma gradual el secreto bancario, de poner en funcionamiento todo el engranaje de un nuevo modelo fiscal, de firmar convenios para evitar la doble imposición y establecer un nuevo marco de relación con la Unión Europea a través de un acuerdo de asociación que permitirá ofrecer una plaza de negocio sólida y homologada. Este nuevo modelo de homologación del Coprincipado lo convierte en un país con una seguridad jurídica y un modelo fiscal homologable y competitivo que le abrirá las puertas del mercado interior europeo.





En este camino de la homologación e internacionalización, el Gobierno andorrano también se encuentra negociando la adhesión al Fondo Monetario Internacional que podría ser una realidad este otoño. Formar parte del FMI abrirá las puertas de la liquidez externa que tanto anhela Andorra.

Por tanto, el Gobierno de Andorra, si bien atiende la gestión inmediata de la crisis sanitaria, también mira hacia el futuro. Buena prueba de ello es el hecho de que a inicios de esta semana, el jefe de Gobierno, Xavier Espot, presentó un nuevo plan de acción llamado “Horizonte 23” que prioriza y calendarizar los proyectos y las políticas del Ejecutivo hasta al final de la legislatura, que se prevé para la primavera de 2023.





Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*