Donald Trump desafía a la democracia

Esto es sincronización. Al poco de anunciarse este jueves que la economía estadounidense sufrió en el segundo trimestre la mayor contracción de la que se tiene constancia, el presidente Donald Trump recurrió a Twitter para forzar un cambio de ciclo informativo. Forjado en la telerrealidad, dispone de tablas en la materia. Sabe bien lo que es una provocación.

En su tuit sugirió la idea de retrasar las elecciones de noviembre por un supuesto fraude en el voto por correo del que no aporta pruebas. A pesar de que no dispone de autoridad en ese terreno, su mensaje logró el objetivo de dirigir la conversación a su territorio y eclipsar las críticas a su gestión de la economía en la pandemia.





El presidente Trump reforzó su lucha contra el voto por correo en rueda de prensa. “Quiero elecciones, pero no quiero esperar tres meses para saber los resultados”, dijo. Trump sacó artículos de medios, a los que habitualmente califica de ‘fake news’, para explicar el fraude del voto por correo. En realidad, esos artículos hacen referencia al recuento, pero en ningún caso se cuestionó el resultado. “No me gusta que la noche electoral se diga que alguien es el ‘proyectado ganador’ y tener que esperar una semana, un mes o años para saber el ganador”,

Pero también demostró su inseguridad de cara a unos comicios que pensaba ganar sin despeinarse por esos logros económicos y que ahora las encuestas le dan como perdedor frente al demócrata Joe Biden. El voto por correo puede tener gran importancia en esta ocasión por el temor de muchos ciudadanos al contagio en caso de acudir a las urnas y haya aglomeraciones.

Su idea rompe con el decoro presidencial al deslegitimar las elecciones y el mismo proceso electoral, según los expertos, que recuerdan que una medida de este tipo no corresponde al presidente. La Constitución da el poder de regular la fecha, el lugar y la manera de unas elecciones generales al Congreso y también le corresponde alterar las reglas.

No solo los demócratas rechazaron su sugerencia por carecer de base. Los máximos responsables republicanos en el Congreso repudiaron la iniciativa del presidente. “Nunca en la historia de las elecciones federales las hemos aplazado y debemos seguir adelante”, dijo Kevin McCarthy, jefe de la minoría conservadora en la Cámara Baja.





Mitch McConnell, líder de la mayoría republicana en el Senado, se negó a responder preguntas al respecto en los pasillos del Capitolio. Sin embargo, en una entrevista con el canal WNKY de Bowling Green (Kentucky, su estado) sí que se expresó en contra de Donald Trump, cosa muy poco habitual en un fiel servidor como él. “Jamás en este país, en guerras, depresiones, ni en la guerra civil, hemos dejado de cumplir con el calendario electoral y tendremos la manera de celebrarlas el 3 de noviembre”, sostuvo. “Nos las arreglaremos cualquiera que sea la situación y celebraremos los comicios en la jornada prevista”, añadió.


El rechazo

Los líderes republicanos del Congreso se distancian de Trump





Ted Cruz y Marco Rubio, otros dos senadores reconvertidos al trumpismo tras rivalizar con Trump en las primarias del 2016, también descartaron la idea de cambiar la fecha. “Desde 1845 hemos tenido elecciones el primer martes después del 1 de noviembre y así será”, recalcó Rubio. “Tendremos elecciones y serán legítimas y creíbles, como siempre”, reiteró.

“El fraude electoral es un problema serio –terció Cruz–, pero no debemos retrasar nada”. Lindsey Graham, otro senador que salió trasquilado en aquellas primarias y que hoy es compañero de golf del presidente, desestimó la sugerencia. “No es una buena idea”, remarcó.





La denuncia de una supuesta manipulación del voto por correo es una constante en Trump. Ya apeló a esta circunstancia para justificar que perdiera el voto popular por más de tres millones de sufragios en el 2016 frente a Hillary Clinton. Nombró una comisión de investigación. Se cerró con el descubrimiento de cuatro casos.

Algunos de sus colaboradores y figuras de la Fox consideraron esa suspensión a partir de teorías conspirativas que grupos extremos alimentan en las redes. Pero la Casa Blanca denegó oficialmente que el presidente tuviera intención de modificar nada.

“Nunca he pensado en cambiar la fecha de las elecciones. ¿Por qué debería hacerlo? ¿Por qué lo haría? Tres de noviembre. Es un buen número. No, espero con ansia esta elecciones”, contestó Trump en una rueda de prensa el pasado abril. Esta fue su respuesta al pensamiento en voz alta que había hecho Joe Biden. El exvicepresidente señaló que el presidente se planteaba ese aplazamiento. “Es un montaje propagandístico”, contestó Trump a ese comentario de su rival.

Hasta este jueves, cuando por primera vez de forma pública confirmó que lo dicho por Biden no era una senilidad. “Con el voto por correo universal (no el voto por ausencia, que es bueno), el 2020 será la elección más inexacta y fraudulenta en la historia. Sería un gran bochorno para Estados Unidos. ¿Retrasar las elecciones hasta que la gente puede votar adecuadamente, con seguridad?”, lanzó desde su Twitter. En otro mensaje, de nuevo sin pruebas, señaló al voto por correo como una invitación a “la interferencia de países extranjeros”.





Hogan Gidley, portavoz de la campaña de Trump, emitió un comunicado a la vista del revuelo que se organizó. “El presidente solo planta una cuestión por el caos que han creado los demócratas con su insistencia por el voto mediante el correo”, indicó.


Denuncia infundada

En el 2016, la comisión de investigación solo encontró cuatro votos por correo fraudulentos





Los demócratas vieron en este tuit la concreción del miedo a una supresión del voto en beneficio del Trump. Hubo muchas voces. Una de las más elocuentes fue la del presidente Barack Obama. En el funeral por John Lewis, legislador, compañero de Martin Luther King e icono por el derecho al voto, el expresidente subrayó que el sistema electoral está bajo ataque por los esfuerzos de cerrar puestos de votación y socavar el servicio postal en unos comicios en los que el sufragio por correo puede ser esencial debido al virus.

A los que están detrás de esta operación los calificó de fuerzas de la oscuridad, “los que se creen por encima de los demás”, que son los que “quieren desanimar a que la gente vote”.





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