La “hibernación” turística de Reino Unido

Finales de julio. ¿Nos vamos de viaje? ¿Nos escapamos del Reino Unido? ¿Nos vamos a alguna parte? ¿Nos dejará el virus? ¿Dará su beneplácito el Gobierno británico? ¿Pondrá facilidades o pegas? ¿Lo hará de manera razonable y pausada? Pues no.

Decisión abrupta del Gobierno de Boris Johnson: los que regresen de España tendrán que confinarse 14 días al volver de sus vacaciones.

La BBC te da algunas impresiones sobre esta medida de viajeros ingleses que regresan de viaje. Pues no les gusta mucho la idea. Pero la aceptan.

Algunos dicen que no tenemos que ser egoístas y que todavía hay mucha gente afectada por la Covid. Claro. Algunos ya no podrán viajar porque les afecta al regreso si tienen que incorporarse al trabajo. Si es que lo tienen.





Ya hay cancelaciones de vuelos y de planes de viaje. Y el sector hostelería avisa del impacto grave de esta medida que les ha pillado por sorpresa: con sólo 4 horas de antelación.

Nos lo cuenta de cierta manera el Ministerio de Asuntos Exteriores. No se sabe cuánto va a durar esta medida ya puesta en vigor.

Turistas en un restaurante de Palmanova, en Mallorca.
Turistas en un restaurante de Palmanova, en Mallorca.
(JAIME REINA / AFP)





¿La pueden de verdad llevar a la práctica? ¿Habrá gendarmes que se personen en tu casa para ver si cumples la cuarentena? Los recortes de presupuestos de la última década también afectan a la policía”



En todo caso, el ministerio añade algunos buenos consejos: consultad la sección “coronavirus;” conviene tener seguro de viaje, que por cierto cambiará el año que viene con el Brexit; recordad que las fronteras de España están abiertas a la Unión Europea y países de la zona Schengen, y también, de momento, al Reino Unido. Y esto también cambiará a partir del 1 de enero del 2021.





De momento las filas “UK y EU” en el aeropuerto son compartidas.

Esto no me lo invento: “Es probable que los terroristas intenten ataques en España.” Así como suena lo dicen. ¿Más o menos que en otros sitios?

Se menciona también que hay concentraciones de personas y manifestaciones en algunas partes de Barcelona y otras áreas de Catalunya en relación a “sucesos políticos.” No los concreta.

Algunas de estas manifestaciones, añade la nota, son de tipo violento y pueden causar retrasos en el trasporte público, también en el acceso a aeropuertos. No dice más.

Algunas frases más, famélicas en esta pintura esquelética. Aquí no hay elocuencia inglesa: Algunas ciudades tienen esquemas de control de emisión de polución y tienen restricciones de acceso de vehículos a los centros urbanos.

Turistas en la isla de Mallorca.
Turistas en la isla de Mallorca.
(Joan Mateu / AP)



Ha habido algunas muertes como resultado de caídas de los balcones. “No asumas riesgos innecesarios, sobre todo bajo la influencia de bebidas y drogas.” Hay un vínculo “caída de las alturas.” No me lo invento.





Un par de frases más sobre robos y las altas temperaturas vinculadas a fuegos forestales. Parece mala postal de la novela de Evelyn Waugh, ‘Scott King y la Europa Moderna’, del 1947.

Todo esto lo podrían haber escrito con mucho más feeling en la nueva era brexitiana de la Covid. No dicen nada de saber bien los idiomas locales. ¡Lástima!



Eso de “Spain” está en todas las portadas”



The New European aprovecha para comparar los datos; mientras el Jefe de Gobierno anuncia una posible segunda ola para Europa, el titular marca una estruendosa comparación de mayor número de muertos diarios para el Reino Unido que para la totalidad de los 27 países europeos.

The Guardian (27 de julio) pone el titular del regreso “a casa a hibernar,” jugando con la frase ingeniosa de Johnson para la apertura de los pubs: “Los viajeros, enojados y confundidos.”

Portada del The Times (28 de julio): “les dicen a los veraneantes que todo viaje es ahora arriesgado.” Y plantan la foto de una enmascarada señorita con pamela estilizada cruzada de brazos que parece que echa humo desde la Costa del Sol malagueña. “Frustración” e “incertidumbre” sobre la medida y su duración.

Oficina de TUI cerrada en el aeropuerto de Palma de Mallorca.
Oficina de TUI cerrada en el aeropuerto de Palma de Mallorca.
(JAIME REINA / AFP)








“Enojo del sector turístico que esperaba salvar la temporada estival,” del Financial Times (28 de julio). La medida de la cuarentena sacude fuertemente al sector hostelero, que se imaginaba que podía salvar el resto de la temporada. Los llamados “corredores aéreos” se quedan por lo tanto un tanto tocados.

¿Y esto sólo lo hace el Gobierno británico? Pues parece que, de momento, sí. Caída en picado de las acciones de las compañías aéreas (EasyJet, IAG, Ryanair, TUI) y de las hoteleras (NH Hotels, Melia Hotels).

Se pasa de 18 millones de veraneantes a una proyección ahora mismo dañada de 1,8 para el mes restante de agosto.



¿Hará alguno el Agosto? ¿Les tocará a otras naciones lo que le toca ahora a España?”



La página web del ministerio dice que todo esto es revisable. Y la medida ha pillado a dos ministros, Grant Schnapps y Paul Scully, de veraneo en las Canarias. ¡Vaya por dónde!

Pues fue el Ministerio del primero el que tomó la medida. No me lo invento. Ya salió Michael Gove, ¿quién si no?, en prensa, diciendo que esto es lo correcto.

Y Dominic Raab, ministro de Asuntos Exteriores, dice que la “toma de decisión ha sido rápida y decisiva para proteger el Reino Unido.” El Estado restrictivo se erige en protector.





Un turista se hace un selfie en la playa de Salou.
Un turista se hace un selfie en la playa de Salou.
(Angel Garcia / Bloomberg L.P. Limited Partnership)



El consejo es no viajar si no es esencial. ¿Lo son las vacaciones? ¿Lo es el ocio? Ya hacía mucho que “Spain” no salía, hubiera Covid global o no. Las prensas informativas ya se eliminaron. Y se nota un cierto apaciguamiento que a lo mejor es señal de alarma contenida.

Hay también un cierto repliegue informativo de puertas para adentro de un virus global que se presenta como si no lo fuera. “Rain in Spain falls mainly in the plains…” Esta sigue siendo una lección de pronunciación para aquellos que quieren aprender bien el inglés… Como en la película My Fair Lady. Pues ahora, “Pain in Spain falls everywhere…” Hacemos una ligera variación lúdica.



Esta medida afecta a toda la entidad nacional, con o sin rebrotes desiguales y reivindicaciones políticas de todo tipo de escaso eco en el Reino Unido”



Las islas Baleares y Canarias, destinos muy del gusto británico, no se escapan de la medida un tanto incómoda y hasta en cierto sentido, comprensible.





Esto va de la brocha gorda del todo nacional. No se regionaliza. Poco importa que el brote sea en Aragón o en Catalunya. El británico estándar no sabe qué es eso de Aragón y se pierde si no hablas de Barcelona.

Turistas en Benidorm.
Turistas en Benidorm.
(Alvaro Barrientos / AP)



¿Quién estudia geografía de las tierras extranjeras? ¿Cantamos la rumba tan conocida? ¿Y lo hacemos de rumbo a dónde? ¿De oca a oca y tiro porque me toca? ¿De isla a isla y tiro porque me toca? Pues si lo haces, hay cuarentena. O “hibernación,” en el mes veraniego según la gracia verbal del jefe de gobierno.



El año pasado fueron 18 millones los británicos que veranearon en España, destino número uno, por delante de Francia e Italia”



No redunda en un amor al aprendizaje de las otras lenguas. Esta medida ya afecta a unos 1.8 millones y a unos 9.835 vuelos hasta finales de agosto.

Mi agencia de viajes habitual no contesta los correos electrónicos. De hecho, la última gestión que hice con ellos fue para un viaje a Nueva York para abril de este año. Todo esto lo aparcó la Covid.

Señalización especial por la Covid-19 en el exterior del aeropuerto de Birmingham.
Señalización especial por la Covid-19 en el exterior del aeropuerto de Birmingham.
(Fernando Gómez Herrero / FGH)



Hemos visitado el aeropuerto de Birmingham, que está un tanto decaído y triste. El aparcamiento, casi vacío. Las tiendas, todas cerradas. Tenemos que seguir las señalizaciones en los suelos y las paredes. Y llevamos todos máscaras. Se ve muy poca gente. La verdad es que se te quitan las ganas de andar por aquí.

Veo los paneles. Hay unos 20 vuelos de venida y otros tantos de partida. Veo numerosos destinos peninsulares, uno de ida y vuelta a Barcelona.

Ya se pueden visitar unos 50 países. Y hay restricciones para las dos superpotencias, China y EEUU. La segunda se entiende, ¿pero la primera? China es de las naciones que menos víctimas de la Covid tienen. La segunda, la número uno. Y la diferencia es brutal, 151.576 muertes para EEUU y sólo 4.634 para China (a fecha de 28 de julio; y recordemos la diferencia poblacional brutal de unos 350 millones de habitantes para los primeros y 1.4 billones para los segundos).



Matt Hancock, ministro de Sanidad, dijo hace un par de meses que nos podíamos olvidar de “vacaciones lujosas” en el extranjero. Lujosas o baratas, finas o de playa de Magaluf: la cosa es que España es destino turístico número uno de los británicos de altos vuelos, medios o rasos”



Y esto no se puede parar, salvo que uno quiera enfadar a los británicos. No se puede disfrazar la que va a ser una estación estival dura para el sector hostelería en el Reino Unido. Y ahora se ponen trabas al turismo al extranjero.

Turistas en el paseo marítimo de Benidorm.
Turistas en el paseo marítimo de Benidorm.
(Alvaro Barrientos / AP)



Viene un otoño de recesión económica fortísima. Estas medidas restrictivas en nombre de la salvaguarda de la salud británica levantan las reticencias y atizan los resquemores.

Invoquemos a Kafka: Han muerto 10 personas de la Covid la semana pasada en España (The Guardian, 27 julio, pág. 4). El promedio diario de muertes de la Covid en el Reino Unido en los últimos ocho días es de 70 muertes diarias. Hago el cálculo después de consultar la página oficial.

Y lleva su tiempo consultar las páginas estatales como si algunos quisieran dificultar la adquisición de datos que no se pone de forma contrastada prácticamente nunca con el resto del Covid global.

La información de tipo local es escasísima o nula. Esto es como ponerle las orejeras y las anteojeras al burro y que no se entere mucho de lo que pasa en el campo inmediato y comparativo mundial.

Y decirle que si se va a Mallorca tendrá que quedarse en cuarentena dos semanas a la vuelta. ¿Se irá Johnson al Caribe como lo hizo el año pasado? ¿Visitará Gove a su buen amigo Bob Stewart en Francia?.

Una camarera habla con una turistas británica en un restaurante de la playa de Magaluf, en Mallorca.
Una camarera habla con una turistas británica en un restaurante de la playa de Magaluf, en Mallorca.
(JAIME REINA / AFP)



Recordemos que el lema brexitiano es el de la “Bretaña global.” Sea con Brexit o con Covid, se notan las incongruencias y las sorpresas de la lógica estatal-burocrática kafkiana: “Tú tienes 10 muertos semanales y yo 70 diarios pero no voy a dejar que mis paisanos viajen a tu país porque defiendo la salud pública británica.”

¿Nos quedamos escépticos en el mismo sitio con el feo anglicismo de la “staycation” que lo podemos traducir de manera lúdica como “quedarse en el tiesto”? ¿O nos vamos volando por el mundo a donde no nos pille el virus invisible que no conoce fronteras?

Hay nuevos brotes. Y nos complican los planes a todos. Y nos dicen que el otoño será mucho peor. ‘Volando voy, volando vengo’, la cantan Kiko Veneno, Camarón de la Isla, Manu Chao, etc.

Y ahora la cantamos todos, por el camino nos entretenemos y buscamos candela, los ingleses también, con más o menos gracia.

Digámoslo todo: no nos permitieron grabar un vídeo en el aeropuerto de Birmingham. Y no nos contestaron después de repetidas peticiones.

Desde el aeropuerto de Birmingham para La Vanguardia.

Fernando Gómez Herrero, Lector Corresponsal de La Vanguardia, en plena crónica desde el aeropuerto.
Fernando Gómez Herrero, Lector Corresponsal de La Vanguardia, en plena crónica desde el aeropuerto.
(Fernando Gómez Herrero / FGH)



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