La UE afronta reforzada la recta final de la negociación del Brexit

La Unión Europea ha conseguido evitar la tormenta perfecta que se avecinaba para después del verano, cuando podían confluir dos negociaciones envenenadas: la del plan de recuperación y los presupuestos y la del Brexit. Los 27 han cerrado un elemento clave, el más decisivo y el que más los dividía internamente, y ahora afrontan reforzados la recta final de un Brexit con fecha de ejecución a la vista, el 1 de enero del 2021, y las conversaciones estancadas.

Una Unión Europea pues reforzada, pero con un temor a la vista, que Londres no tenga la tentación de camuflar el impacto del Brexit en la Covid-19. “Que intenten que las consecuencias del no acuerdo desaparezcan en las consecuencias de la pandemia”, indican fuentes europeas.






Bruselas teme que el Reino Unido intente camuflar los impactos del Brexit entre los de la Covid-19





“Europa ha cumplido con los presupuestos y el innovador fondo de recuperación. El Brexit impactará en nuestras economías y por ello los 27 también han acordado una reserva presupuestaria para el Brexit. Más de cuatro años después de que el Reino Unido votara salir, las negociaciones sobre la relación de futuro aún están desarrollándose”, escribió en Twitter el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, el viernes, después de entrevistarse con su negociador Michel Barnier.

Barnier se refirió a la reserva de 5.000 millones de euros incluida en los presupuestos de la UE para afrontar el impacto de la salida del Reino Unido, especialmente si se va sin acuerdo sobre la relación futura. Unos fondos destinados a los países más afectados, como Irlanda. Pero también añade una referencia a las larguísimas negociaciones con Londres, justo cuando Barnier ha denunciado la parálisis en dos áreas clave: el l
evel playing field, es decir, las condiciones equitativas para que los productos británicos no entren con ventaja en el mercado europeo, y la pesca. “El tiempo para las respuestas está agotándose rápidamente”, dijo Barnier al terminar la última ronda negociadora y se permitió dedicar a los británicos una frase de Saint-Exupéry: “Negociar no es solo mirarse o hablar. Es mirar juntos en la misma dirección”.

No queda mucho tiempo para seguir los consejos del aviador y escritor francés. En octubre tendría que cerrarse el acuerdo para dar tiempo a las ratificaciones por los dos lados y permitir que la nueva relación entre la UE y el Reino Unido como país tercero entre en vigor el 1 de enero. En algunas áreas hay avances, como en la gobernanza del acuerdo y en la cooperación judicial y de intercambio de datos, aunque sin que nada esté cerrado.

Sin embargo, en el aspecto clave para la Unión Europea, garantizar que el Reino Unido no socave la normativa europea en medio ambiente, derechos de los trabajadores y ayudas de Estado, las posiciones siguen muy alejadas. Bruselas ya no exige que Londres acepte el régimen de ayudas de Estado de la UE, incluyendo la intervención del TJUE, pero quiere un acercamiento de la legislación británica a la europea, y en estos momentos, el Reino Unido no la tiene aún definida. “Queremos comerciar con el Reino Unido sin aranceles ni cuotas, pero también sin competencia desleal”, avisó Barnier.





Además, para la UE es esencial que también haya un acuerdo que permita a sus barcos faenar en aguas británicas. Aunque el sector pesquero supone menos del 1% al PIB de la Unión Europea y un 0,1% del Reino Unido, su peso político es mayor. Se busca un alternativa entre el mantenimiento de las cuotas actuales que exige la UE y el que se note el cambio que pide el Gobierno de Londres.

La pesca es también una de las líneas rojas marcadas por el primer ministro británico, Boris Johnson, que quiere que se evidencie la diferencia respecto a la situación actual. Y en ello insiste su negociador en jefe, David Frost: “Siempre hemos dejado claro que nuestros principios en estas áreas (ayudas de Estado y pesca) no son simples posiciones negociadoras, sino expresiones de la realidad que nosotros seremos un país completamente libre al final del periodo de transición”.

Paralelamente a estas negociaciones, se desarrollan también las bilaterales entre Madrid y Londres sobre Gibraltar. La primera ronda de negociaciones tuvo lugar en junio. La próxima será a partir de septiembre, cuando la parte británica se posicione respecto a la oferta negociadora que se les presentó, según indican fuentes españolas.





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